La masificación y el fin de la fotografía

Untitled-1-01Hubo una época donde tomar una fotografía era algo especial, casi único, pues el esfuerzo y costo involucrados causaban que el tomar una foto fuese una acción medida y premeditada, algo pensado, planeado, donde se juzgaba la luz, exposición, encuadre e infinidad de factores antes de aguantar el aliento y presionar el botón para luego de un laborioso proceso ser revelada y poder presenciar el resultado de tanto esfuerzo.

Hoy en día cada teléfono tiene una cámara mucho más que decente y las optimizaciones realizadas por software corrigen, manipulan y cambian elementos para que cada foto sea lo mejor que puede ser, que los colores sean brillantes, los contrastes hermosos y la nitidez muy aguda, pero esto sucede para cada una de las miles de fotos que se pueden llegar a tomar por algunos en apenas minutos. Esta gran masificación de la fotografía nos lleva a preguntarnos si la fotografía como arte se está acabando o ya se acabó.

Cualquiera con un buen teléfono puede llegar a tomar fotos hermosas así sea por casualidad y con tantas cámaras en tantas manos ¿tiene sentido considerar la fotografía como algo especial? La respuesta sigue siendo un rotundo si.

Un fotógrafo o un artista de la fotografía sigue realizando una labor que no todos pueden. Cualquiera puede presionar un botón miles de veces hasta que la casualidad le de una foto buena, pero un fotógrafo hará que cuando se presione ese botón valga la pena y el resultado sea una obra hermosa, porque cualquiera toma una foto hermosa de un atardecer o una playa, pero pocos logran captar la belleza de una manzana en una mesa.